Espejito… Espejito

Espejito… Espejito

Benditos los ojos que saben mirar

Existe una sutil y a la vez significativa diferencia entre silencio, pausa y tregua, por ello te propongo que en compañía de un espejo leas estas letras, en silencio dándote una pausa y después dándote una tregua contigo mismo/a y con tus circunstancias.

Te parafraseo la escena de un cuento, uno bien conocido…

Cada mañana la reina le preguntaba a su espejo que quién era la más bella del reino, y aquél le contestaba: «Tú». Hasta el día en que el espejo le dijo aquello de que su hijastra era la más bella, y allí comenzó la ruina de la reina.

Conforme a mi fantasía creo que en los tiempos de Blancanieves, los espejos eran raros y caros, me animo a suponer que incluso las personas no conocían su propio reflejo, no sabían cómo era su rostro, las brujas sin embargo, siempre tenían uno, las brujas se la creen, más allá de lo que ven.

Considerando esto y analizando el perfil psicoemocional de una bruja, creo fuertemente que el primer conjuro que una bruja debe realizar es el de encantarse a sí misma. Debe mirarse al espejo cada mañana y repetirse siete veces: Eres perfecta. Y este primer encantamiento le proporcionará la fuerza suficiente para poder realizar después cualquier otro hechizo.

Profesionales colegas que nada saben de brujas ni de magia recomiendan lo mismo a sus clientes, de hecho, yo misma lo utilizo y es uno de mis trucos de magia preferidos: invito a levantarse cada mañana, tomarse unos minutos frente al espejo y decirse cosas lindas con respecto a lo que ven. Si no te llevas bien con la persona que vive al otro lado del espejo, perderás el poder sobre ti mismo/a y se lo cederás al primero que venga a tu vida.

A algunas personas nos enseñaron a que tenemos que mirar hacia afuera para conseguir nuestra autoestima y esperamos que los demás nos valoren para poder así valorarnos a nosotros mismos, lo que inevitablemente, nos deja con una sensación pesada y desagradable de sentirnos utilizados e invadidos.

Sin embargo cuando nos damos permiso de aprendernos, desde nosotros mismos, de mirarnos y no solo de vernos y criticarnos; podemos aceptarnos y desde allí modificar lo que no nos gusta, la autoestima es como un edificio en constante construcción, y sabes que es lo más valioso, que sos tanto el arquitecto, como el/la maestro/a de obra; es decir no solo el/la que lo diseña y edita, sino también el/la que lo construye, lo edifica y lo habita.

Recordá esto: no podemos sobrevivir emocionalmente si insistimos en gustarle a todo el mundo y a poner a los demás por encima de nosotros mismos.

Entrena frente al espejo: Mírate y expresa: ¡Me encanto!… Antes o después, alguien más se encantará. Todo empieza primero en el metro cuadrado.

Atte…

La Psicopoderosa

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